Cuándo hacer mediciones de calidad de energía en tu instalación
Muchas instalaciones funcionan durante años sin que nadie mire cómo se comporta la energía que llega a los equipos. El problema es que, cuando algo empieza a fallar, la causa casi nunca es evidente a simple vista. Medir la calidad de la energía sirve justamente para eso: ver lo que no se ve.
Qué es una medición de calidad de energía
Se conecta un analizador de redes a la instalación y se registran las variables eléctricas durante un periodo. Con esos datos se hace un diagnóstico y se entrega un informe con recomendaciones, para cuidar a las personas, los equipos y las instalaciones.
Señales de que conviene medir
- Equipos que se reinician, fallan o se dañan sin una causa clara.
- Protecciones que se disparan sin explicación.
- Tableros, cables o conexiones que se calientan más de lo normal.
- Luces que parpadean con frecuencia.
- Una factura de energía que sube sin que haya cambiado la forma en que operas.
Momentos en que también vale la pena, aunque no haya fallas
- Antes de ampliar la carga de la instalación.
- Al instalar equipos nuevos, como cargadores para vehículos eléctricos o un sistema solar.
- Después de una modificación importante en tableros o redes.
- Como parte de un plan de mantenimiento preventivo.
Otras mediciones que se complementan
Una medición rara vez viene sola. Según el caso, también se hace termografía para detectar puntos calientes, y se miden la resistencia de puesta a tierra y la resistividad del terreno. En iluminación se revisan los niveles de luminancia e iluminancia.
Qué recibes al final
Un informe sustentado con lo que se encontró y qué hacer al respecto, para que decidas con datos y no a ciegas.
¿Necesitas revisión o cotización?
Cuéntanos qué está pasando en tu instalación y un equipo técnico revisa tu caso.
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